30/07/09

“He venido hasta aquí sin tener muy claro lo que quiero decirte. Tú y yo hemos convertido la vida en un sueño; una quimera. Parecemos sonámbulos; unos niños atolondrados e inexpertos, incapaces de vivir a plenitud. Te he escrito cartas y cartas tratando de despertar una inquietud en ti. Y tú las has recibido. Nos movemos en la manigua del destiempo, tratando de coincidir… y el tiempo va pasando.
Tenemos miedo de que aquello que soñamos pueda convertirse en realidad, porque si sucediera, si por una equivocación el destino nos trajera la alegría, estamos convencidos de que seguramente no sabríamos afrontarla.
Tú has fabricado tu sueño, yo el mío. Sin embargo ellos nos unen hoy con un hilo invisible. Tememos mostrarnos como somos, quizá porque lo que somos nos da miedo.
Allí estás, escuchándome. Aquí estoy, hablándote. La vida que vivimos es un completo enigma. Tratamos de armar rompecabezas con nuestros desaciertos, buscando caminar hacia la luz. Pero para alcanzarla, hemos de atravesar las gamas de lo oscuro.
¿En qué tramo del túnel te encuentras?
Sé quien eres. Realidad y sueño que encajan perfecto. Lo supe desde la primera vez que te vi, aunque a mi conciencia le costara reconocerlo. Sabía que detrás de ti estaba un ser brillante, una hoguera por arder, una gota de miel; que has creado este universo ilusorio porque lo cotidiano te marchita. Aquí, el resto del mundo se hace ínfimo y te conviertes en la soberana de tus sueños. Yo lo comprendo. Te niegas a vivir entre los seres que se dejan morir viviendo patrones obsoletos. Generación tras generación, el ser humano ha ido creando su propia cárcel por tratar de mantener lo que otros establecieron como bueno. ¿Felicidad? ¿Sabes de alguien que cumpliendo su papel a rajatabla la conozca? Te dirán que sí, que ya la consiguieron: estudiaron, se graduaron, tienen pareja, hijos, casa y el futuro asegurado. Una mentira a la que todos juegan.
De la infelicidad es responsable quien no busca apartarse de las reglas: TENGO QUE, DEBO Y QUÉ DIRÁN. Esto que hacemos tú y yo, buscar el QUIERO, PUEDO Y SOY, es nuestra última huida hacia la vida. ¿Lo probamos?
¿Qué tal si nos quitamos las máscaras de una vez por todas? Hablo de las que portamos en el fondo de nuestra alma, las que no se ven pero están, las que nos han paralizado durante tantos años.
La única manera de vivir a plenitud es asumir lo que somos, independientemente de lo que los demás quieran que seamos.”
2/5/2009

Que te quería… ¿por qué nadie es capaz de quererme a mi? ¿Por qué tú no puedes quererme? Me sonríes, me miras entre la gente, me dices mil cosas que hacen que mi mente funcione como loca imaginando otras mil que me gustaría compartir contigo, y ¿para que? Yo te lo diré: para que me pase día y noche pensando en volver a verte, en compartir algún ratito contigo, por pequeño que pueda ser. Para que siga recordando tus besos, tus abrazos, tus caricias, tus manos… Y para que luego después todo ese mundo que creo (ilusa de mi) caiga en picado por el precipicio más alto.
No te entiendo, y mira que lo intento. No sé si es que recién me doy cuenta que en realidad no te conozco, que yo sola creé mi propia película donde tú eras el protagonista, cuando ni de lejos pasabas por allí. Tal vez vi en ti algo que no eres. Quizás fui yo sola la que me engañé a mi misma, aterrada por miedo a lo que tarde o temprano tendría que afrontar. ¿O que? A lo mejor eres tú el malo en esta historia y no yo la tonta soñadora. Eres tú el que expresaste cosas que no sentías de verdad, el que me utilizó para satisfacer sus deseos cuando estos llegaban y no había nadie mejor o más “a mano” para coger. Que piensas solo en ti, en tu diversión, en disfrutar de tu vida. Tú, tú y tú. ¡BASTA!
…….
¿Dónde quedo yo?
…….
En fin… tan sólo son hipótesis. Con algo tengo que alimentar a mi mente insaciable por encontrar explicaciones.
Pero es que no quiero estar más así. Un día bien y cinco mal, ¿qué vida es esa? No quiero saber ya de ti. No quiero verte, ni que me veas. No quiero que me busques entre la gente, ni que busques mi mirada. No quiero tu sonrisa. No quiero que estando lejos el uno del otro te pongas en contacto conmigo, ni que sepas de mi. No me preguntes qué tal me va todo, ni lo que hago o dejo de hacer. No te inquietes (si es que alguna vez lo has hecho) por lo que pueda pasarme o no, ni de si estoy alegre o triste, preocupada, agobiada, cansada, o como sea. ¡NO, NO!
¿Pero realmente quiero esto? Si cuando me miras con esos ojitos y sonríes, se me cae el alma a los pies…
17/2/09
Tener los ojos iluminados y abiertos como platos, con una sonrisa de oreja a oreja que no hay ni dios que la pueda borrar. No parar de reír sola como una completa estúpida. Que todo te parezca tan perfecto en esta ciudad, a pesar del ruido, de las prisas de la gente, de toda la contaminación. Sentirte tan brillante sobresaliendo entre los cientos de caras cansadas o agobiadas de las personas que se cruzan a tu alrededor por las calles,… ¡Hasta se me sale alguna lágrima y todo! Sí, ¡estoy feliz! Es debido a que he aprobado todos mis exámenes; a que en tres días vuelvo a mi pueblo a pasar los carnavales; a volver a disfrutar de mi familia y amigos; a que me encanta la relación que tengo con mi madre desde que estamos separadas, sin secretos (casi, jeje); a que me siento muy a gusto con la gente que me rodea aquí; a que no paro de vivir momentos maravillosos e imborrables; a que cada día me gusta más y me siento más orgullosa de mi misma por haber escogido este futuro que de verdad quiero vivir,… No sé, pero ya me tocaba estar así.
Ya me tocaba parar de pensar en él (aunque no siempre lo cumpla) y en todos los demás, y pensar más en mi, en la gente que de verdad está a mi lado y me hace sonreír continuamente. Ya me tocaba dejar de mirar sus mensajes, las conversaciones del Messenger y su número en mi lista de contactos esperando que se acordase de mi. Llevaba mucho tiempo sin sentirme tan radiante, incluso me veo guapa delante del espejo (cosa muy rara teniendo en cuenta lo poquito que me suelo querer).
Me sale ponerme a saltar, bailar y cantar con la música a todo trapo encima de la cama o el sofá ¡jajajaja!
Me gustaría salir a la calle y ponerme a abrazar y besar a toda persona que me encontrase, y contagiarles mi alegría, decir a todo el mundo “¡Que bonita es la vida! ¡aprovéchala! ¡vive! ¡sonríe, todo tiene solución!”
Mis mejores deseos para todo el que pase por aquí, espero os pueda llegar y contagiar algo de mi felicidad a todo el que esté un poco de bajón hoy. BeSoS
11/01/09
No sé ni como empezar a escribir, será que después de tanto tiempo ya se me ha olvidado… Debería seguir pasando apuntes y organizando las cientos de hojas para estudiar, ya que no queda nada para que empiecen los exámenes pero, no sé porqué, o quizás en el fondo si que lo sepa o lo necesite, me ha dado por sentarme en la cama, apagar la luz, y ponerme a escribir con el sonido del pasar de los coches de fondo. Siento que ya nada es igual… como si ya definitivamente lo hubiera perdido, o tal vez recién me doy cuenta de que nunca lo tuve… Lo siento tan frío, tan distante, y me torturo a mi misma recordando momentos, miradas, palabras, frases, silencios, pensando en el “y si hubiera hecho…o le hubiera dicho…”, en cosas que ya no tienen solución y que por más que les de vueltas, no las sabré nunca. El pasado, pasado está. Pero no puedo dejar de sentir nostalgia por todo aquello que fue y que podría haber sido. ¿No os ha pasado nunca que sientes como si supieras, que una persona siente lo mismo que tú, que eres especial para ella, como tu “media naranja” (por decirlo de alguna manera) sin necesidad de que halla una declaración de por medio ni nada por el estilo, simplemente por su forma de actuar, de mirarte, por lo que te hace sentir cuando estás junto a ella y por lo que tú misma ves que le haces sentir…? Y ya imaginas lo feliz que serías a su lado, y lo feliz que podrías hacerle, los miles de momentos que compartiríais, los planes que haríais,… No sé como explicarlo, quizá no existe esa sensación y yo solita me equivoqué con él. Quizá vi sólo lo que quería ver y no lo que de verdad pasaba. Quizá me inventé un cuento de hadas con un príncipe que acabó croando con el primer beso… Pero es que ahora me da, entre otras cosas, una pereza el pensar en empezar de cero con una nueva persona. El conocerse, el compartir pensamientos, sentimientos, ideas,… Soy una persona reservada y desconfiada, temo a que me hagan daño, a equivocarme, a que vean mis debilidades… Y el llegar a muchas cosas conmigo, a dejarme conocer realmente, a confiar, requiere mucho tiempo, demasiado quizás para lo que están dispuestos a esperar muchos hoy… Pienso que no voy a encontrar a nadie como él. Y la verdad, no sé si quiero ponerme a buscar. Me da miedo pasar de página totalmente porque muy en el fondo guardo algo de esperanza… ¿Se ha olvidado ya de todo, o no significó nada para él? ¿Habrá conocido a alguien que de verdad le llene o que simplemente llame su atención y de mi ya no quiere saber? ¿O está en mi misma situación…?




